‘Del uno al doce. O cómo el cuerpo creador se va alejando de la escena’, por Salvador S. Sánchez

Conversación entre Juan Carlos Lérida y Salvador S. Sánchez

 Como el Mount Olympus de Jan Fabre (“a 24 hour performance”), La liturgia de las horas de Juan Carlos Lérida desafía las leyes de la escena contemporánea. Esas leyes del tiempo y del espacio que rigen los contextos actuales de producción. La liturgia de las horas es un acontecimiento artístico itinerante de doce horas de duración, que se compone de seis piezas de dos horas cada una. Un proyecto que lleva más de tres años gestándose y en el que han participado más de veinte creadores. Ya hemos podido ver cinco de sus seis cuadros en diferentes muestras y acercamientos, pero la liturgia completa solo tendrá lugar el próximo seis de junio, desde las doce de la mañana hasta las doce de la noche.

Nos reunimos con Juan Carlos Lérida para hablar de su liturgia. Una liturgia de las horas, pero también de los espacios, de los cuerpos y de los oficios. Una liturgia en la que el número doce se ha convertido en leitmotiv, en figura simbólica que atraviesa y estructura todo el proyecto. Le proponemos un recorrido por la simbología de los números. Un paseo del uno al doce. Una conversación alfanumérica que, como ocurre con sus propios espectáculos, se acaba transformando en una reflexión sobre su vida, su obra y su manera de afrontar la escena.

UNO // Soy a la vez bailarín y coreógrafo. Mi cuerpo está puesto en la acción. Esa comunión entre el creador y su obra forma parte de la esencia de cualquier propuesta en la que el cuerpo creador esté involucrado. Si hablamos de crear nuevas formas, de buscar lo nuevo, mi cuerpo en esta propuesta se coloca en lugares donde explora lo que no existe todavía. Lo explora o lo desvela, pero siempre desde el cuerpo.

 No sé si después de este proyecto seguirá siendo así, porque en ‘La liturgia’ hay un momento en el que me marcho del grupo y abandono el mundo carnal. Si hasta entonces creador y creación éramos uno, en este proyecto exploro esta unión hasta sus últimas consecuencias. Para alejar el cuerpo creador del acto creativo, para empezar a separarme de mi propia obra.

DOS // La dualidad es un concepto que me ha acompañado toda mi vida: nací en Alemania, pero soy de Sevilla; soy de Sevilla, pero me establezco en Barcelona; soy hombre pero también soy gay; hago flamenco pero también arte contemporáneo… Está claro que esta lectura binaria tiene que ver con las normativas. El dos como concepto binario nos limita si lo concebimos solo como una oposición, como una diferencia.

 La dualidad aparece mucho cuando se habla de mí y de mi trabajo. Por una parte, me cansa que esto siga sucediendo, pero por otra parte creo que, en cierta manera, también estoy ayudando a que ciertas dualidades empiecen a difuminarse. En mí el dos no genera un conflicto, no supone un choque. Es más, una unión que una separación. He trabajado tanto entre dualidades que a veces la frontera entre dos campos se me hace imperceptible, se me diluye. Y entonces lo que para mí es público, para otra persona es privado; lo que para mí es flamenco para el otro quizás es contemporáneo.

 TRES // El tres es desequilibrio, es conflicto, por eso me predispone para la creación. Para que algo se transforme tienes que repetirlo un mínimo de tres veces: la primera vez es la novedad, la segunda es la decepción y la tercera, la confirmación.

 En el flamenco tenemos el cante, el toque y el baile, que para mí es la trinidad. Y en mi carrera, la trilogía de los cuerpos flamencos fue muy importante: ‘Al cante’, ‘Al toque’ y ‘Al baile’. Después de la trilogía viene ‘La liturgia’, que son seis. No sé si lo próximo tendrá algo que ver con el nueve, pero de momento estoy pensando en cómo dividir los cuadros de ‘La liturgia’ en grupos de tres, como los apóstoles en la Santa Cena.

CUATRO // Yo con el orden no me siento tan identificado, me llevo mejor con el desequilibrio. Todo lo que se sale del patrón establecido me parece siempre más interesante. Pero la estructura al fin y al cabo es necesaria para la creación. Y creo que precisamente con ‘La liturgia’ estoy aprendiendo eso. Al principio estaba planteada como un acto más desenfrenado de doce horas sin parar y poco a poco he ido entendiendo que necesito ser más ordenado para que mi discurso llegue mejor a los demás.

CINCO // El cinco está muy conectado con mi forma de ver la composición.  De alguna manera siempre he utilizado el cinco para componer: cuando aparece el cinco siento que algo ha tomado forma. La metodología del Flamenco Empírico está basada en ‘los cinco fantásticos’, concepto en el que me apoyo para nombrar la exploración y la relación entre los cinco sentidos y los cinco ejes y direcciones del movimiento en el espacio: vertical, frontal, lateral, rotatorio y central.

 En ‘La liturgia’ hay cinco cuadros claramente impulsores antes de llegar al sexto, en el que yo desaparezco como cuerpo escénico. Cinco cuadros que, por otra parte, muestran las diferentes maneras que tengo de enfrentarme a la escena, de relacionarme con diferentes oficios, de enfrentarme al flamenco desde diferentes lugares.

SEIS // Para mí el seis define la mitad de las cosas: es la mitad del compás de doce tiempos. Hace falta mucha sabiduría para saber dónde está la mitad de las cosas, para poder reconocer cuál es el punto medio. En ‘La liturgia’ la división en seis es muy clara: dos horas por seis cuadros. El seis es, por una parte, un número armónico y, por otra parte, un número difícil de aceptar dentro de los parámetros convencionales: cuesta mucho encajar una pieza de seis cuadros en los circuitos actuales. Y más si cada uno de estos cuadros dura dos horas.

 Entiendo la liturgia como un tránsito por las horas. Es un concepto que aparece por primera vez en relación a mi obra en una crítica sobre el espectáculo ‘Al baile’, que titularon como ‘La liturgia de la carne’. Cuando lo definieron así me di cuenta de que era un concepto que me representaba, que representaba mi trabajo, porque la liturgia es el trayecto, es el viaje, es el paso ritual entre una cosa y la siguiente.

SIETE // Yo recuerdo tener seis años y cumplir siete. Recuerdo la toma de consciencia con siete años. La toma de conciencia de entrar en el colegio, la toma de conciencia de la soledad, la toma de conciencia de bailar y la toma de conciencia de que yo no bailaba solo flamenco. Y yo lo que estudiaba era flamenco, flamenco y flamenco, pero ya sentía que había otros mundos en mí, como que ya se estaba gestando ese nuevo hombre.

En relación a ‘La liturgia’, después del seis vendrá el siete, que es aquello que aún desconozco. Estoy pensando mucho en cómo será el después: ¿cómo se va a colocar mi estado emocional?, ¿cuál será el siguiente aprendizaje?

 OCHO // No sé qué pasará después de ‘La liturgia’. Solo sé que me desprendo de algo, que volveré a comenzar otra vez, pero no volveré a repetir lo mismo. Mi intuición me lleva a pensar que ya no tendré que estar presente en escena para verme representado. Y eso no significa dejar de bailar, sino poder ampliar otros campos. Ya sea porque dirija y coreografíe a otros artistas, no porque ellos me lo pidan sino porque yo lo quiera. Ya sea porque hayan escritos míos que finalmente definan mi pensamiento. Ya sea porque ‘comisaríe’ festivales con mi visión, pero no necesariamente con mi muestra. Es como si ya no tuviese que demostrar, es algo de lo que me estoy desprendiendo, del concepto de demostrar, de reafirmar quién eres. Creo que ese momento para mí ya ha pasado.

Esa idea del ocho como empezar algo nuevo la puedo entender así: ¿qué sucederá en mí después de ‘La liturgia’ y qué quedará en el público después de ella? ¿Cómo me verán a mí? ¿Cómo verán el acto escénico? ¿Cómo verán Poble Sec? ¿Cómo verán los oficios? Y esto me hace pensar también en la paciencia, porque los mensajes no llegan inmediatamente. Todo el mundo tiene que descansar y después ya vendrán las transformaciones. Lo que hay que preguntarse es cómo es el descanso y de qué se descansa.

NUEVE // El nueve me habla más de las personas que me rodean que de mí. Me hace pensar en la gente que está a mi alrededor: ¿cómo serán después de esto?, ¿qué les sucederá? Pienso mucho en los bailarines que están trabajando a partir del Flamenco Empírico pero a su modo, en cómo quizás ‘La liturgia’ pueda ofrecerles alguna revelación sobre sus propias capacidades, sobre su propio compromiso. Como los apóstoles: ¿cuáles eran sus focos, sus metas personales? Todos compartían unas ideas y referentes comunes, pero ¿cuáles eran sus intereses individuales?

¿Cómo va a afectar a los bailarines y cómo puede afectar al flamenco un acto así, a la danza, a lo escénico en este momento tan específico? Siento curiosidad y a la vez un poco de tristeza, porque hay algo que se para. Pero me da más curiosidad. Creo que en el núcleo de gente que ahora mismo me rodea hay mucho potencial retenido por las dudas, por no creer que se está preparado. Por eso les digo: ya no hay que entender, ahora hay que estar. El conocimiento… No hay un momento en el que digas: ‘ya tengo el conocimiento’.

 DIEZ // El diez me remite al Flamenco Empírico, al método. Hablar del diez es hablar de los mandamientos y eso me hace pensar en los decálogos, en los manifiestos. Creo que ese será el siguiente paso para mí: concretar los puntos que definen mi trabajo a nivel escrito, porque a nivel físico siento que ya están definidos.

El número diez es también el número final de evaluación, la puntuación máxima de evaluación de lo aprendido. Y para ‘La liturgia’ el diez también será tu escrito. Cómo me planteas unos puntos a seguir para proponer tu visión de mi universo. Es curioso, porque estamos hablando de mí, del proyecto, de las personas que lo componen, de la concreción de mi trabajo, de cómo los de fuera lo verán, de cómo los que están dentro se transformarán… Está bonito.

ONCE // Pienso en el once como un tránsito, porque está entre dos números muy fuertes. Como un tránsito y como una transgresión: ¿qué hay después del diez? ¿qué hay más allá de la norma? El once me hace pensar en la creación como provocación, como acto de desobediencia. Cuando tomas la decisión de desobedecer, estás admitiendo que sabes cuáles son las reglas. Y si conocer las reglas implica un gran nivel de consciencia, transgredirlas te permite alcanzar un nivel de consciencia todavía mayor.

DOCE // Las horas, los meses, los apóstoles, el zodíaco, los tiempos del compás flamenco… La gente se lleva bien con el doce, es un número bello. El doce me habla de la belleza y de la comunidad. Me permite acoger y me permite cerrar el círculo. En ‘La liturgia’ he recurrido al doce cuando necesitaba acogerme a algo superior a mí. El doce me ha ayudado siempre que estaba perdido. Eso tiene algo de mágico, porque confías en el azar, pero es un azar concreto. Y también me habla de la creación, de un tipo de inspiración consciente. Si sé que lo mágico está alrededor de nosotros, lo acojo para que me acompañe en lo creativo.

El doce también es el cuadro de la Santa Cena, que fue el detonante de todo y que me ha acompañado durante todo el proyecto. Me emociona mucho porque veo alas, veo espejos, veo simetrías, veo perspectivas, veo mucha sabiduría en ese cuadro. Por eso ‘La liturgia de las horas’’ se construye a partir de tres campos: uno es el trayecto de Jesucristo desde la Santa Cena hasta la Resurrección, otro es cómo yo me enfrento a los oficios y el último es el doce como elemento transversal que atraviesa toda la obra.

No quiero hacer apología del doce, solo espero que cuando la gente vea doce cosas piense en el proyecto y en lo sagrado que tienen los oficios, que es uno de mis principales objetivos. En lo sagrado que tienen los oficios y en lo sagrado de la figura de Jesús como una metáfora de uno mismo y del otro. Jesús como maestro, como símbolo, como líder. ¿Cuál es tu maestría y cuáles son los discípulos que viven en ti?

Salvador S. Sánchez

JUAN CARLOS LÉRIDA presenta ‘La liturgia de las horas’ en el Mercat de les Flors el 6 de junio de 2021

BIBLIOGRAFÍA

Heffner Hayes, Michelle. “Choreographing Contemporaneity: Cultural Legacy and Experimental Imperative” en Goldberg, K. Meira; Bennahum, Ninotchka Devorah; Heffner Hayes, Michelle (eds.). Flamenco on the Global Stage: Historical, Critical and Theoretical Perspectives. Jefferson: McFarland & Company Publishing, 2015 (pp. 280-291)

Márquez, Niurca. “Y para rematar. Contemplations on a Movement in Transitionen Goldberg, K. Meira; Bennahum, Ninotchka Devorah; Heffner Hayes, Michelle (eds.). Flamenco on the Global Stage: Historical, Critical and Theoretical Perspectives. Jefferson: McFarland & Company Publishing, 2015 (pp. 260-270)

López Rodríguez, Fernando. De puertas para adentro. Disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca. Madrid: Egales, 2017.

López Rodríguez, Fernando. Historia queer del flamenco. Desvíos, transiciones y retornos en el baile flamenco (1808-2018). Madrid: Egales, 2020.

ENLACES DE INTERÉS

https://saraesteller.com/2020/03/31/juancarloslerida/ (Acercamiento a Juan Carlos Lérida Parte I, por Sara Esteller)

https://saraesteller.com/2020/04/01/post-01-2-3-16/ (Acercamiento a Juan Carlos Lérida Parte II, por Sara Esteller)

https://saraesteller.com/2020/04/04/post-01-2-3-17/ (Acercamiento a Juan Carlos Lérida Parte III, por Sara Esteller)

https://laboratorioflamencoit.wordpress.com/ (Blog del Proyecto-Laboratorio de Investigación desde el Flamenco, fundado y dirigido por Juan Carlos Lérida)

WEB DE LA COMPANYÍA

http://juancarloslerida.com/

VIDEOS

(Trailer de Mount Olympus, de Troubleyn / Jan Fabre)

(Fragmento de Mount Olympus, de Troubleyn / Jan Fabre)

http://canalte.alacarta.cat/telo-de-fons/capitol/234-dansa-metropolitana-2021?fbclid=IwAR0AcAhCH_BqhtNZiJtCndP6qXx-jTAdQ2-INd1_S9nXp-Oz6YDy1Waht6k

(Entrevista a Juan Carlos Lérida sobre Máquinas sagradas y La hora del ritual en el programa Teló de Fons, a partir del minuto 06:35)

 

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