‘Anatomía de un mecanismo: juego, nudos y grupo’, por Xavier Manubens

“En medio de la imperfección del mundo y de la confusión de la vida,
el juego realiza una perfección temporal y dilatada”

Johann Huizinga, Homo Ludens (1938)

Hay una mujer vestida en túnica de tonos azules que sostiene un cuerno en la mano. Del cuerno, salen muchas raíces. También paja, vegetales, flores y frutas. El cuerno de la abundancia es una alegoría del otoño de origen pre-romano que tradicionalmente, igual que el mes de noviembre, aparece un momento antes de que llegue el invierno y, con él, el hielo de 60 días. Cuando llega el otoño estamos juntos, comunidades enteras que se reúnen antes que el mundo se quede en pausa, y suman fuerzas para lo que vendrá. Es en el mes de noviembre cuando comprobamos que todos estamos bien y, como parece señalar el cuerno de la abundancia, hacemos acopio de frutos en un último intento para sentirnos partes de la multitud.

Roser López Espinosa, coreógrafa catalana formada en Ámsterdam y con una larga trayectoria internacional como bailarina i creadora, presenta de nuevo Novembre (2015) en Barcelona. Su preocupación por las mecánicas colaborativas y las técnicas orgánicas o auto-poéticas de movimiento llevan aquí a un amplio repertorio de nudos, balances y traslaciones que se sostienen todos en un fuerte trabajo de suelo y planos invertidos: una particular corporalidad acrobática de tono muscular suave, que ya se dejaba vislumbrar en creaciones anteriores de López Espinosa, como Hand to Hand (2014) o Before we Fall (2012). No es casual que el imaginario de la artista, tan parecido a una ecología formal, recurra con tanta insistencia al carisma de los elementos orgánicos y vivos, a la naturaleza que nos rodea. Si Lowland (2013) nacía de un estudio exhaustivo de los mecanismos de vuelo de las aves y de sus modos de auto-organización, en The Lizard’s Skin (2006) se operaba, junto a una falsa promesa de transformación, una traslación sutil de las mutaciones reptiles a la identidad del cuerpo. En Novembre, tres bailarines no dejan de manipularse, interrumpirse e “intervenirse” a través de un complejo engranaje anatómico de relación. Esta investigación ya no mira hacia fuera, hacia lo que nos rodea:  la mirada se apoya en la propia kinesfera, individual y compartida, en un estudio del cuerpo en sí mismo. Se trata de una aventura íntima y auto-referencial: Es en el cuerpo donde los sistemas se colapsan y sólo podrán activarse de nuevo a través la suma de fuerzas, a través del colectivo.

En palabras de López Espinosa ‘Novembre son mecánicas, juegos y relaciones’. Esta secuencia de palabras ilustra aquí la esencia técnica, física y dinámica de la pieza así como el propio universo coreográfico de la artista vertebrado por una intensa relación con el suelo y un estudio atento del partnering. De ello resulta una coreografía de mecánicas fallidas, espacios que se abren y se cierran inmediatamente después para producir un colapso. Todo aquello referente a lo resolutivo se encuentra precisamente en los mismos cuerpos y producen, en grupo, juegos anatómicos en los detalles más periféricos del propio cuerpo. Los bailarines trabajan de forma colaborativa para resolver las situaciones dadas y buscar soluciones o salidas a este cuerpo compartido, enredado y laberíntico, que inevitablemente queda atrapado en su propia mecánica y que por ende, ya no es productivo. Es en esta misma búsqueda del arreglo donde los cuerpos, para salir airosos, deben refrescarse y así empezar un nuevo ciclo de nudos, enredos y denuedos. Precisamente será en el intento de resolución de éstos donde el juego, el ingenio y la búsqueda de un nuevo espacio de relación tomarán el protagonismo. Diríamos que los cuerpos de Novembre caen en su propia trampa, que en el intento de despejar y despejarse no hacen otra cosa que confundirse, encontrando si acaso en la confusión soluciones inesperadas. Asimismo, las técnicas físicas desplegarán este universo múltiple en el que los cuerpos juegan a construir comunidades: puntos de apoyo, zonas de contacto, fricciones y contracciones, traslaciones de cuerpos a otros cuerpos que se deslizan y caen para producir nuevas figuras lúdicas. Si el cuerpo es un solo sistema, la danza es un solo sistema entre cuerpos. Podríamos decir que la danza en Novembre es al mismo tiempo el problema y su mismo juego que lo resuelve.

La mecánica, el juego y la solución retan también cierto imaginario tecnológico inherente a la idea de mecanismo. Desde el siglo XVIII aparecen diferentes tentativas teóricas de poner en relación la máquina y el cuerpo, aventurando un complejo sistema político de control sobre los sujetos y su comportamiento, ya que no hay tecnología más refinada y misteriosa que el cuerpo en sí mismo. A principios del siglo XX se proyecta un cuerpo mecanizado, normativo, pulcro y laboralmente necesario para diseñar y construir el futuro que la cultura occidental necesita. Es en este cuerpo ideal donde convergen las ideas sobre el rendimiento en el trabajo y el sistema de producción en cadena. Un cuerpo entrenado y domesticado en el gesto para el trabajo que, según Bojana Kunst en Dance and work (2011) “El modelo de organización del trabajo se había vuelto omnipresente, en un momento en que todo movimiento que resultara adicional, había sido eliminado del trabajo físico”. En Novembre se invierte la lógica de principios del siglo pasado y el patrón del cuerpo mecánico produce ahora juegos y momentos lúdicos ajenos a toda productividad laboral. Es en la danza donde el cuerpo se vuelve lúdico, técnico y poético y sustituye la promesa de una tecnología física, efectiva y realizativa por otra de carácter recreativo. Es esta nueva relación entre cuerpos la que produce un estar juntos desde el placer de lo lúdico, antítesis de la lógica acumulativa y que propone un estado-otro: la diversión.

Los bailarines se miran. Se esperan y se miran. No buscan aprobación ni juicio. Sólo se miran. Esperan a que alguno pueda solucionarlo todo, estropearlo o empeorarlo. Parecieran animales que se miran y se esperan para ir juntos. Aunque el ir juntos suponga un fallo tras otro. Aunque andar juntos sea precisamente el camino más largo y tortuoso. Una gran nube invade la escena y flota, durante unos segundos, en el augurio de un cuerpo atemporal. En pleno otoño los colores se apagan y antes de que todo quede inerte debemos agitarnos en un último esfuerzo para que el grupo pueda sobrevivir. Novembre es un estudio de los mecanismos del cuerpo en un momento clave, cuando el paisaje se inmoviliza. Celebremos el cuerpo antes que todo lo que hay a su alrededor, muera.

ROSER LÓPEZ ESPINOSA presenta Novembre del 6 al 8 de març de 2020 al Mercat de les Flors


Bibliografía

Condro L., Mesiez, P. (2016). Asymetrical-Motion. Madrid:  Editorial Continta me tienes.

Courtine, J.J. (2006). Historia del cuerpo vol.III. Madrid: Taurus Ediciones.

Guisgand, P. (2007). Les fils dun entrelacs sans fin. Lille: Presses du Septentrion.

Huizinga, J. (1938). Homo Ludens. Madrid: Alianza Editorial.

Ochoa de Zabalegui, T. (Ed.). (2014). Catálogo Exposición Museo Reina Sofía: Playgrounds. Reinventar la plaza. Madrid: Ediciones Siruela.

Offray de La Mettrie, J.. (2014). El hombre máquina. El arte de gozar, Barcelona: Valdemar.

 

Links de interés

https://quepuedeuncuerpo.com/2014/06/21/danza-y-trabajo-el-potencial-estetico-y-politico-de-la-danza/ (Texto Bojana Kunst Danza y trabajo: El potencial poético y político de la Danza. 2004)

https://labaninstitute.org/about/irmgard-bartenieff/ (Sobre Irmgard-Bartenieff)

https://www.academia.edu/8082037/La_Tecnica_Release_incluye_los_siguientes_principios  (Sobre la técnica Release)

Links a vídeo

https://www.youtube.com/watch?v=enl_G5Oq8rk (Discusión entre Libby Smigel y Kate Doyle a propósito de la colaboración entre Erick Hawkins y Lucia Dlugoszewski. 2017)

https://www.youtube.com/watch?v=qwPKDRxvBUw (Entrevista a David Zambrano, 2010)

https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/Anima/Anima-capitol-203/video/5442771/ (Programa ÀNIMA, canal 33. Dedicado a la nueva generación de coreógrafos catalanes, 2015)

Deixa un comentari