‘Una reflexión del circo pendiente’, por Víctor Bobadilla Parra

Para hablar de circo en términos contemporáneos, debemos detenernos para pensar, detener la máquina y formar un diálogo postpandémico y posthumanista. Debemos reflexionar sobre las características que lo componen. Por ejemplo, una de las características fundamentales del arte moderno era el hecho de que se consideraba que un “arte” fuera “moderno” en el momento en que gozaba de cierta autonomía. Es decir, un cuadro de pintura ya no se preocupaba de representar un paisaje, la autonomía apareció cuando la realización de la obra de arte ya no remitía a su referencia exterior, sino a su referencia interior.

Entonces, si vemos un cuadro de Kandinsky, no vemos un paisaje, estamos viendo la pintura misma, es como si la pintura en ese caso convirtiera en tema su forma, convirtiera en tema sus herramientas. Con el circo ocurre lo mismo, el hecho de que las herramientas, en este caso las especialidades, se conviertan en alegorías del mundo. Precisamente porque en un cierto sentido se hace un enfoque, directamente sobre la especialidad en sí. Eso explica, en un inicio, la gran proliferación y producción de especialidades en el Circo Contemporáneo, es decir, espectáculos personales que abordan un universo interior.

El circo, que también ha pasado por el giro performativo, adopta nuevas posturas de la era postmoderna y reflexiones sobre las nuevas dramaturgias. Va adquiriendo una emancipación más tardía y aún discutida. Y es aquí donde me detengo no solamente para hablar del hoy y del ahora, sino que también de su futuro pendiente, desde una concepción posthumana y postfeminista, de cómo la proliferación de colectivos, compañías, solos (o solas) nos invita a pensar al servicio de una dramaturgia en libertad de expansión, pero con una responsabilidad inconclusa.

En el presente “Circ d’Ara Mateix”, el Mercat de les Flors propone presentaciones en sala, en pequeño y mediano formato, que agradecemos por la cercanía con el público y porque propicia la voz de nuevas dramaturgias que acentúan la reflexión de lo contemporáneo. Observamos una proliferación de miradas hacia las especialidades: el trabajo con cristal, cuerda, suspensión del cuerpo, investigación sonora, meditación sobre los malabares o el cuerpo acrobático como herramienta, voces que dan lugar para la expansión de la dramaturgia contemporánea.

Cada uno de estos trabajos propone un lenguaje propio que nos invita a reconocer que el circo es un arte y un arte contemporáneo, bajo de idea agambeniana sobre lo contemporáneo del ahora y de lo venidero.

Cito primero a Agamben bajo la premisa de entender estas creaciones personales, que son una reflexión de la especialidad, perteneciendo al lenguaje de lo contemporáneo, invitándonos a pensar el circo de hoy, pero también de ese “circo pendiente”, un circo que se caracteriza por la meditación sobre la especialidad, meditación sobre las herramientas y meditación sobre los límites. En él, las habilidades se vuelven existenciales, el saber y la técnica se vuelven existenciales. Es como los/las y les artistas(es) de circo consiguen convertirse en representantes alegóricos de toda la humanidad, de todo sujeto(a).

Paradójicamente, lo que está haciendo el/la artista es un trabajo de metacirco, es decir, usar la especialidad para hablar de la especialidad. Puede resultar paradójico porque se aísla una especialidad, se aísla un sistema formal y el resultado es un “contrato de la abstracción”, el enajenamiento o aislamiento de los lenguajes del circo, correspondiendo a lo que explica Pavis como “una reproducción de una realidad fragmentaria”. Volvemos así a una nueva forma de fragmentación del circo, con una mirada contemporánea, pero con una paradoja de reencuentro de la alegoría y la responsabilidad artística.

Sí, el circo pendiente es un reencuentro, con una mirada fragmentada y contemporánea, pero necesita una responsabilidad posthumanista. Agamben nos invita a reflexionar sobre los aparatos o dispositivos en el circo, pero debemos completar con una mirada ecológica, feminista e intercultural, valorando los postulados de Rossi Braidotti, separando la idea de alegoría a la humanidad o lo humano, ya que este llamado “ser humano” objetivo y humanista no es ni objetivo, ni responsable en absoluto.

Hoy no podemos leer las nuevas propuestas desde una mirada alegórica al ser humano objetivo, de hecho, lo humanista es una posición históricamente específica y específicamente localizada, a saber, la del hombre europeo, blanco y heterosexual. Es él quien sirve de modelo para “el ser humano”. Él es quien da forma a la historia. Es “el hombre” que, apoyado en su supuesta superioridad racional, se arrogaba el derecho, durante siglos, de apropiarse, de explotar, de “objetivar” la Tierra, el Otro (el ser humano no blanco, no masculino) y “los demás” (los no humanos). Por lo tanto, me parece difícil sostener con firmeza que el circo es una encarnación de la libertad humana, si no tenemos una mirada intercultural, antimachista y antirracista, es decir, si no tenemos un espacio para encontrarnos con una responsabilidad solidaria y posthumana.

El circo hoy no basta con analizarse desde una mirada valorativa hacia las nuevas dramaturgias, sé que es un paso fructífero en este proceso, pero también hay que tener una mirada crítica con la búsqueda de nuevas formas de imaginar el circo que nos proponen y las relaciones variantes con lo establecido (y con la otredad). Desde esta perspectiva, abogo por una percepción de la dramaturgia como una ecología. Crear un espacio en el que podemos preguntarnos dónde está hoy nuestra libertad, pero también nuestra responsabilidad, ese es el circo pendiente.

Víctor Bobadilla Parra
Investigador de Circo Contemporáneo
Coordinador Artístico La Central del Circ

 

L’edició 2022 del CIRC D’ARA MATEIX es celebra al Mercat de les Flors del 20 de maig al 5 de juny de 2022

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