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‘Pau Aran en el Reino Fungi’, por Omar Khan

‘Pau Aran en el Reino Fungi’, por Omar Khan

No lo vemos. No lo sentimos. Ni siquiera lo sabíamos hasta que investigaciones recientes han desvelado que debajo del bosque, en las mismísimas entrañas de la tierra, hay un tejido organizado de raíces, una serie de rizomas interconectados a través de los cuales los árboles se comunican, se apoyan y ayudan, se alertan y protegen. Se ubica en un estadio sofisticado de la ecología y para muchos supone una nueva lección que nos da la naturaleza, incluido el bailarín y coreógrafo Pau Aran Gimeno (Barcelona, 1981) que, desde su dominio, el de la danza-teatro expresiva, cree que puede contribuir a una reflexión, haciéndonos una invitación a parar la aceleración y urgencia de nuestras vidas agitadas, acallar por un momento todo ese ruido cotidiano e inútil para escuchar lo que tiene que decirnos un árbol.

Aunque en un sentido biológico el vocablo myco es un prefijo de origen griego que significa hongo o seta, se utiliza también para denominar estas estructuras complejas relacionadas con el Reino Fungi. A ese reino se refiere Myco, el título de este solo de danza de árboles que susurran. “Debajo de todo el ruido que generamos hay silencio”, reflexiona el creador catalán. “Quiero reivindicar el silencio del bosque, de los árboles, su manera silente de comunicarse en contraposición al mundo ruidoso y con prisas que nos hemos creado, donde la gente se salta todos los valores y no escucha. Mirar el bosque, escuchar el árbol… es cada vez más necesario y yo creo que la danza puede abrir un espacio de reflexión hacia este propósito. Hay mucha belleza y sabiduría en la naturaleza, pero no le prestamos atención porque vamos muy rápido. Ni siquiera he querido articular un discurso ecológico, se trata de ahondar en la comprensión de que no es que la naturaleza está en el bosque y nosotros en la ciudad, sino que somos parte de lo mismo, todos somos naturaleza. Si dejas la naturaleza crecer se comería a las ciudades, lo abarcaría todo porque tiene ese poder expansivo que es extraordinario y hermoso”.

Más que ecológica o aleccionadora, Myco es una coreografía humanista, que apela a nuestra propia naturaleza y al sentido de pertenencia indisociable a un todo: este mundo natural cada vez más sepultado por el asfalto, lleno de humanos crecientemente ansiosos por la perfección que nos ofrecen realidades virtuales y alternativas. Pero hay más sabiduría en un árbol que en todo internet parece querer decirnos este solo, sencillo en las formas y profundo en las ideas, que apela a una sensibilidad que no tiene correspondencia con ningún algoritmo.

Se necesitan dosis relevantes de sensibilidad y humanidad para convertir en danza estas ideas. Pero Pau Aran las tiene. Eso fue lo que quizá vio en él Pina Bausch cuando, en 2005, le invitó a formar parte del selecto y ecléctico grupo del Tanztheater Wuppertal, su compañía alemana. Allí, bajo la atenta mirada de la célebre precursora de la danza-teatro -que murió sorpresivamente cuatro años después-, desarrolló y profundizó en esta noción, hoy eje que vertebra sus creaciones, de que la danza no es solo técnica ni potencia física sino un buen camino para poetizar y expresar nuestra humanidad. Tras morir la maestra, Pau Aran inició entonces una trayectoria como coreógrafo independiente. Nada extraño si se tiene en cuenta que la metodología de Bausch implicaba que cada uno de sus intérpretes fuesen bailarines/creadores.

En esta nueva etapa profesional ha creado piezas de muy diversa temática. En Lettre d’amour hablaba de amor, de agradecimiento. Más tarde en Un cadavre exquis II se aventuraba con las influencias del pasado, el presente y el futuro en nuestras vidas. Más recientemente, casi en paralelo a Myco, ha venido desarrollando una trilogía LGTBI, en la que con auténtica sensibilidad en una de las tres coreografías rinde homenaje a los pioneros, a señores mayores de hoy que fueron ayer los que abrieron el camino a las libertades de las que hoy gozan los homosexuales. Son piezas muy distintas, es cierto, pero el común denominador de todas reside en la carga de humanidad implícita en los temas que tocan, que coinciden con las preocupaciones como humano que asaltan a Pau Aran en su vida cotidiana. Myco, en este sentido, no es excepción. “Empezando por mí, tenemos que replantearnos hábitos y costumbres. Creo en la necesidad de respetar este planeta y pienso en la práctica colectiva de una ecología social, porque ni nos damos cuenta pero, constantemente, en actos cotidianos, abusamos. Abusamos de los recursos que nos ofrece la naturaleza. Abusamos del petróleo, del agua, de los bosques… y es algo que tiene que cambiar”, concluye.

Omar Khan

PAU ARAN presenta ‘Myco’, al Mercat de les Flors, del 27 al 29 de març de 2026