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Presentación Temporada 2026-2027

Con más de veinte años de trayectoria, el Mercat de les Flors es la institución de referencia para la danza y las artes del movimiento en Cataluña. Un espacio dedicado a acompañar la creación, impulsar a los artistas y acercar la danza a públicos diversos.

El Mercat no es solo un teatro. Es un lugar donde la danza se crea, se piensa y se comparte; un espacio de encuentro entre artistas, públicos y comunidades. Durante más de dos décadas, ha sido una institución clave para el desarrollo de la danza en Cataluña, impulsando un ecosistema artístico vivo que entiende la danza no solo como una práctica artística, sino también como una forma de conocimiento, relación y transformación.

La temporada 2026/2027 inaugura una nueva etapa para el Mercat. Mientras el edificio se prepara para una fase de renovación y sus salas cierran temporalmente, la programación se desplaza a distintos espacios de Barcelona y del territorio catalán. Este movimiento no representa una pausa, sino una oportunidad para imaginar un Mercat sin muros: más abierto, más permeable y más conectado con la ciudad, sus comunidades y sus paisajes.

Este momento de transformación coincide también con la puesta en marcha del programa de artistas asociados del Mercat, una línea de trabajo destinada a reforzar el acompañamiento a creadores y creadoras a lo largo del tiempo. Inka Romaní, Lorena Nogal, Guillem Jiménez y Candela Capitán forman parte de esta primera generación de artistas asociados, cuyas investigaciones y creaciones atraviesan la programación.

Bajo el lema Bailando caen muros, la programación plantea una pregunta sencilla y urgente: ¿qué muros necesitamos derribar hoy?

Muchos de los muros que atraviesan nuestro presente se construyen sobre los cuerpos. Vivimos en una época marcada por nuevas formas de vigilancia, control y disciplinamiento. Los cuerpos son observados, clasificados, expuestos y sometidos a múltiples presiones sociales, políticas y tecnológicas. Las creaciones de Candela Capitán, Núria Guiu, Guillem Jiménez, Ester Guntín y Lorena Nogal exploran algunas de estas tensiones contemporáneas, revelando cuerpos hiperexpuestos, normativizados, vigilados o moldeados por los relatos del rendimiento, la imagen y la tecnología. Al mismo tiempo, artistas como Inka Romaní y Taiat Dansa nos recuerdan que estos mecanismos tienen una historia. Sus obras revisitan las formas de control ejercidas sobre los cuerpos durante el franquismo y las estructuras patriarcales que Federico García Lorca denunció en su tiempo, mostrando cómo muchos de estos dispositivos de poder continúan proyectándose sobre el presente. A través de todas estas propuestas aparecen cuerpos atravesados por normas, expectativas y sistemas de dominación que condicionan nuestra manera de habitar el mundo y de construir nuestra identidad.

Pero estos muros no solo condicionan los cuerpos: también los desgastan. Frente al agotamiento colectivo, la incertidumbre y la sensación de colapso que atraviesan nuestro tiempo, aparecen cuerpos cansados, convulsos, monstruosos o en permanente transformación. Las creaciones de (La)Horde, Katerina Andreou, Marlene Monteiro Freitas, Ewa Dziarnowska y PSIRC observan precisamente ese momento en el que las estructuras que sostenían el mundo comienzan a resquebrajarse. Son obras habitadas por la crisis, pero también por la pregunta de cómo seguir adelante cuando desaparecen los referentes, cómo reconstruir refugios y qué formas de resistencia siguen siendo posibles. Sus propuestas imaginan sociedades que bailan hasta el agotamiento, paisajes surgidos tras la catástrofe, rituales donde el caos abre nuevas posibilidades, espacios de atención compartida o refugios construidos en medio de la incertidumbre. Son trabajos que nos recuerdan que, cuando los muros se agrietan y el mundo conocido deja de ofrecer respuestas, la danza sigue siendo un lugar desde el que imaginar otras formas de vida.

La temporada se pregunta también por un tercer muro: aquel que determina qué identidades, culturas y formas de vida son reconocidas como legítimas. En un mundo donde ciertos relatos continúan ocupando el centro mientras otros permanecen en los márgenes, las creaciones de Mette Ingvartsen, Jefta van Dinther, Alice Ripoll, Piny, Aina Lanas, Mamela Nyamza, Vanesa Aibar, Silvia Batet y el colectivo WAN, seleccionado para desarrollar la nueva producción de Cèl·lula #7, exploran territorios donde las identidades permanecen abiertas, las culturas se mezclan y las tradiciones se transforman. Nos invitan a atravesar espacios donde la identidad permanece abierta y donde los cuerpos ensayan otras formas de existencia. A través del ritual, la memoria, la ficción, el lenguaje, la cultura de club, las genealogías invisibilizadas o las identidades híbridas, estas propuestas reivindican la capacidad de imaginar otros futuros posibles.

La programación para infancia, adolescencia y familias participa también de las preguntas que atraviesan la temporada. Si una parte de la programación se interroga sobre los mecanismos que condicionan nuestros cuerpos, las barreras que nos separan de los demás o los límites de nuestra imaginación, las propuestas de Anna Rubirola, Cécile Brousse y Manel Salas Palau, Marc Lacourt, Laura Alcalà, Animal Religion, Laura-Mireia-Dory, Montdedutor, AzkonaToloza y Roger Bernat invitan a abordar estas cuestiones desde la curiosidad, el juego, el descubrimiento y la experiencia compartida. Son proyectos que entienden la imaginación como una herramienta de transformación y que proponen nuevas formas de relación entre generaciones, cuerpos y comunidades.

Estas preguntas también llegan al aula de la mano de Roser López Espinosa, Quim Bigas y Aimar Pérez Galí, que continúan explorando la danza como una herramienta pedagógica, creativa y de pensamiento crítico.

La temporada se completa con la presencia de festivales y plataformas como Sâlmon, IF y elPetit, que continúan enriqueciendo el ecosistema artístico del Mercat y reforzando su vocación como espacio abierto a la experimentación, la investigación y el diálogo entre disciplinas, lenguajes y públicos diversos.

Además, esta temporada 2026/2027 se despliega más allá de las salas del Mercat. En colaboración con el Teatre Lliure, el Mercat presenta las creaciones de Israel Galván y Mohamed El Khatib, María Muñoz y Amala Dianor; junto con el Gran Teatre del Liceu incorpora la nueva producción de Crystal Pite y Kidd Pivot; y en colaboración con el Teatre Nacional de Catalunya ofrecerá la propuesta de Sharon Eyal. A estas iniciativas se suman proyectos concebidos para otros contextos y territorios, como la intervención colectiva de Aina Alegre en el Castillo de Montjuïc, la creación de Pablo Lilienfeld & Federico Vladimir en las Piscinas Municipales o el proyecto de Vero Cendoya en Tarragona y Girona. También contaremos con una programación familiar en complicidad con el SAT! Sant Andreu Teatre, con propuestas de Laura Alcalà y Ma Compagnie–Marc Lacourt.

Esta expansión marca el inicio de una nueva etapa para el Mercat. Ante el cierre temporal de sus salas durante los próximos dos años debido a las obras de remodelación del edificio, la institución inicia un periodo de programación extramuros que transforma una circunstancia excepcional en una oportunidad para reforzar alianzas, ampliar la presencia de la danza en la ciudad y en el territorio y construir nuevas formas de encuentro con artistas, públicos y comunidades. Más que una pausa, este desplazamiento inaugura una red de colaboraciones artísticas e institucionales que acompañará al Mercat durante los próximos años y reafirma su voluntad de seguir siendo una institución abierta, permeable y en movimiento.

Durante los próximos años, la danza atravesará nuevos espacios, encontrará otros públicos y construirá nuevas formas de encuentro. Porque los muros que queremos derribar no son únicamente arquitectónicos. Son también las estructuras que someten los cuerpos, las barreras que nos separan de los demás y los límites que reducen nuestra capacidad de imaginar. Frente a esos muros, la danza sigue siendo una de las formas más poderosas de resistencia, encuentro y transformación.

María José Cifuentes (directora del Mercat de les Flors)