PROYECTO DRIFT
20 coreógrafos en un momento clave de su trayectoria. 10 socios europeos. 4 años de investigación, residencias y creación internacional
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20 coreógrafos en un momento clave de su trayectoria. 10 socios europeos. 4 años de investigación, residencias y creación internacional
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DRIFT – Dance & Research in the Future Time (2026–2029) es un proyecto europeo de cuatro años que acompaña a coreógrafos en un momento clave de su trayectoria: cuando su trabajo empieza a consolidarse y a circular internacionalmente.
Más que un programa de apoyo, DRIFT propone un marco de trabajo sostenido que combina laboratorios, residencias, coproducciones y circulación internacional, con el objetivo de reforzar tanto el desarrollo artístico como la capacidad de producción y proyección de los artistas.
Mercat de les Flors y Graner participan conjuntamente como socios, formando parte de una red internacional de equipamientos y festivales de referencia en danza contemporánea. En este contexto, el Mercat se posiciona como un nodo activo en la generación, acompañamiento y proyección de nuevas prácticas coreográficas en el ámbito europeo.
En la primera fase del proyecto, la artista Paloma Muñoz participa acompañada por el Mercat de les Flors y el Graner. La artista de la segunda fase se escogerá mediante convocatoria pública durante el año 2026.
La creación coreográfica es un proceso. Un camino sinuoso hecho de dudas, experimentación, fracasos y descubrimientos. Un tiempo lento, precioso y cada vez más escaso.
En un sector cultural donde todo se acelera —los calendarios, las expectativas, la producción…—, DRIFT hace posible detenerse. Apostamos por el largo plazo. Por el tiempo de la investigación.
La mitad de la trayectoria profesional es un momento decisivo para los coreógrafos. Después de los primeros reconocimientos y antes de la consolidación institucional, muchos artistas se encuentran en un punto ciego estructural: visibilidad nacional pero sin los recursos para crecer internacionalmente, fases de investigación sin financiación, movilidad que fragmenta en lugar de construir.
Los sistemas pensados para apoyar a los artistas emergentes rara vez los acompañan en este terreno intermedio tan crítico, y los dispositivos destinados a los nombres consolidados no están concebidos para asumir riesgos.
Es aquí donde demasiadas trayectorias coreográficas se detienen o se rompen. No por falta de talento, sino por falta de tiempo y de apoyo para ir más allá.
DRIFT nace para dar respuesta a esta necesidad específica.
DRIFT – Dance & Research in the Future Time es un proyecto europeo de cooperación de cuatro años (2026–2029), financiado por Creative Europe, coordinado por Théâtre de Liège y 9 organizaciones socias de Bélgica, Francia, Alemania, Italia, España, Grecia, Noruega, Portugal, Túnez y Ucrania, así como tres socios internacionales asociados en Japón, Brasil y Mozambique.
A lo largo de cuatro años, DRIFT apoyará a 20 coreógrafos en un momento clave de su trayectoria mediante un marco integral y sostenido: laboratorios y residencias de investigación financiados, presentaciones internacionales, apoyo a la coproducción y garantías de gira. No es un premio. No es una competición. Es un recorrido colectivo y continuado.
La convicción central de DRIFT es simple: el proceso es tan importante como la obra terminada. La investigación merece una financiación específica. La duda, la experimentación y la iteración son formas legítimas de trabajo artístico y deben ser reconocidas y remuneradas como tales.
Cada coreógrafo recibe un apoyo específico para su fase de investigación y presentación, incluyendo un presupuesto global que cubre los gastos asociados, así como acceso a estudios, mentores y espacios de intercambio con otros artistas de la red. El objetivo no es entregar una pieza terminada dentro de un plazo, sino explorar, cuestionar y asumir riesgos sin presión.
Durante las presentaciones internacionales, los artistas comparten trabajos en proceso, invitando a públicos y programadores a entrar en el proceso creativo y no solo en el resultado final.
DRIFT no es una institución centralizada, sino una red viva de festivales y organizaciones culturales que abren sus espacios, sus públicos y sus conocimientos.
Los espacios socios acogen residencias, y los festivales partners organizan los DRIFT Days: eventos públicos que conectan a las comunidades locales con los procesos creativos y que, progresivamente, se convierten en laboratorios activos más que en simples escaparates.
Este modelo distribuye tanto los recursos como la responsabilidad. Cada socio contribuye al conjunto, y el conocimiento generado —metodologías, herramientas y prácticas— se documenta y se comparte en formatos abiertos pensados para perdurar más allá del proyecto.
DRIFT también se construye teniendo presentes sus responsabilidades ambientales y sociales. La movilidad se plantea de manera razonada y agrupada geográficamente. Los laboratorios digitales reducen los desplazamientos innecesarios. La diversidad y la paridad de género forman parte de los criterios de selección. El apoyo a los artistas de Ucrania responde a un compromiso específico de solidaridad en tiempos difíciles.
No son elementos accesorios. Son decisiones estructurales que determinan cómo se mueve el proyecto, quién participa en él y qué modelo deja como legado.
2026–2029: el tiempo de DRIFT.
Cada coreógrafo recibe un apoyo específico para su fase de investigación y presentación, incluyendo un presupuesto global que cubre los gastos asociados, así como acceso a estudios, mentores y espacios de intercambio con otros artistas de la red.
Dos veces por ciclo, los artistas comparten trabajos en proceso con programadores y públicos de todo el mundo. No hay competición ni veredictos: solo una ventana abierta al proceso creativo.
Diez proyectos reciben apoyo de coproducción y una gira garantizada dentro de la red DRIFT, pasando de la investigación al escenario con la infraestructura necesaria para sostener su trabajo.
Cada espacio socio organiza los “DRIFT Days”: eventos vinculados a los festivales que abren las puertas de los estudios a las comunidades locales a través de charlas, talleres y ensayos abiertos. Con el tiempo, los festivales se convierten en laboratorios más que en simples espacios de exhibición.
Socios:
Théâtre de Liège (Bélgica, líder del proyecto), Maison de la Danse (Francia), Onassis Stegi (Grecia), Mercat de les Flors-Graner (España), BIT Teatergarasjen (Noruega), HAU/Tanz im August (Alemania), Short Theatre (Italia), Materiais Diversos (Portugal), Al Badil (Túnez) y Ukrainian Dance Platform (Ucrania); además de socios asociados para la difusión internacional como Red Brick House (Japón), Panorama Festival (Brasil) y Kinani Festival (Mozambique).