Sobre ‘Des gestes blancs’, por Roberto Fratini

Avoir un enfant signifie
que son avenir devient plus important
que votre passé.
(Guillaume Musso)

Cuando enseñas a tus hijos
enseñas a los hijos de tus hijos

(Talmud)

Es blanco – decían los niños con los que Sylvain Bouillet jugó a construir este espectáculo – el gesto que en algún momento debió de existir, y que después palideció, se desdibujó, se borró y fue olvidado. Es blanco el gesto primitivo de la historia de cada uno, el que nadie recuerda (porque de nuestra infancia recordamos dos o tres sensaciones, dos o tres gestos como mucho). Y para que emerja la blancura (o el candor) de esta inocencia gestual, y jugar con su hijo en igualdad de condiciones, cada padre ha tenido que desandar las sendas de palabra que abarrotaban la página blanca: porque cada paternidad es una historia de amor que se escribe desde cero; y un archivo de memoria (que para eso están los padres: para recordarnos, cuando seamos adultos, los gestos que habremos olvidado). Y, como no tuvo la certidumbre concreta, el consuelo afectivo de haberlo llevado en el vientre; como ser padre es a la vez improvisación, aprendizaje y estreno; como la gesticulación es lo que queda de una gestación negada, cada padre aprende de su hijo cómo llevarlo, cómo portarlo. Los hijos son una carga voluble, un peso vivo que se agita, un pensum (es una palabra latina: de ahí viene el verbo “pensar”: cuando te levanto ya te llevo en la cabeza. Y cuando andes por tus pies seguirás pesando ahí, donde sé únicamente pensarte). Los científicos dicen que la razón por la que los niños adoran saltar, girar y planear en los brazos de sus padres es que esta breve acrobacia les recuerda (o recuerda a sus cuerpos) la intacta felicidad que debieron de saborear cuando flotaban, acurrucados, acaracolados, en el líquido del vientre materno, y ni sabían de ser ya alguien. Los padres se apañan como pueden para dar la forma que sea a este antiguo vuelo de un cuerpo aún por desplegar que ya despegaba; de una carne que tenía sus razones inescrutables, porque no razonaba (es otra pieza de Naïf Production, La chair a ses raisons, 2018). Y como la forma de este vuelo es una aproximación, no podrá sino multiplicarse, diversificarse, reinventarse. El salto es naturalmente repetitivo porque la gravedad no lo deja ser definitivo. Y la danza, la saltatio de lo tratados medievales, es la historia fecunda de este fracaso recurrente.

Por eso, Des gestes blancs es algo así como una enciclopedia de eso que los bailarines llaman porté. En Kyklo Paideia: la rueda, el tío vivo de una educación que no termina nunca de completarse.  Enciclopedia blanca, o cándida, o naïf (que así se llama la compañía de Sylvain Bouillet, Lucien Reynes y Mathieu Desseigne – todos ellos acróbatas, movers, bailarines, padres o, parafraseando el título de una de sus piezas reciente, Des gens qui dansent, 2018 – gente que baila -): naïf es un adjetivo que se ha usado para definir el gusto que ciertos artistas adultos toman a pintar, hablar, actuar, hablar como niños. Lo naïf reivindica la inocencia de los signos. Lo naïf desanda la historia de la técnica, la astucia del lenguaje, la malicia del estilo. En esta pieza no sabremos nunca a ciencia cierta si Charlie, 8 años, juega a imitar su padre (que es como de niños aprendimos a hacer, decir y movernos), o si es Sylvain Bouillet quien va detrás de su hijo como un repetidor voluntarioso: blanco es también el gesto que hago imitando a quien me imita, como en ese espacio de indeterminación que se crea entre dos espejos, cuando se ponen uno frente a otro. O como en este vacío de la escenografía, donde no hay nada y donde sin embargo crece y se construye todo un mundo hecho del equilibrio cambiante, de la negociación dinámica y ponderal que permite a un niño y un adulto estar juntos. Entre padres que quieren ser niños y niños que quieren ser padres el amor se parece, pues, a un desafío – una lucha – y a veces una broma. Después viene un momento en el que los padres se sientan en una esquina y, sin ya poder seguirlos, observan a sus hijos incansables bailar al pulso de una música que ellos solos escuchan. Casi no hay ninguna música “adulta” que sepa reproducir esta melodía secreta, porque no hay casi adulto, en la historia, que consiguiera habitar los oídos de la infancia. No hay casi adulto que entendiera qué melodía, en un pueblo llamado Hamelin, hacía que los niños siguieran el flautista, alejándose cada vez más. Robert Schumann, el autor de una serie de breves composiciones para piano titulada Kinderszenen (escenas de niños) fue quizá de los pocos en conseguirlo. Y el resultado es infinitamente melancólico, porque de esto se trata: de que la infancia duró el tiempo de un suspiro; o de que cada uno recuerda la suya en los hijos que han venido; de que el peso de un hijo nos reconcilia con la gravedad del mundo y de sus objetos; de una lejanía, de una distancia que empieza a aumentar a partir del momento en el que nacemos, y que los padres se apresuran a recortar, o a retrasar, jugando, danzando o, finalmente, llamando a un hijo por el nombre que le dieron cuando le llamaron. Lo hicieron ya entonces para saber con qué sonido único, con qué onomatopeya, qué grito retenerle cuando se alejabas. El nombre es lo único que no balbucea ni siquiera en la boca de los tartamudos. Todos, utilizando otro título de Naïf Production, estamos hechos del ruido de los otros (Je suis fait du bruit des autres, 2014)

Dicen que si pones deliberadamente uno después de otro y repites tres gestos cotidianos, ya estás danzando. Cuando los niños nos imitan, están liberando (o de-liberando) la parte de danza que duerme en nuestros gestos ya escritos, ya leídos mil veces. Que están liberando, o de-liberando, el blanco en el que nos dormimos cuando creíamos estar despertando.

Roberto Fratini

NAÏF PRODUCCIONS presenta ‘Des gestes blancs’ al Mercat de les Flors els dies 24 i 25 d’octubre de 2020

Bibliografía:

Christine CASTELAIN-MEUNIER, Padres, madres, hijos, México DF: Siglo XXI, 2003.

Giulia GALEOTTI, In cerca del padre. Storia dell’identità paterna in età contemporánea, Bari: Laterza, 2015.

Peter SLOTERDJIK, Los hijos terribles de la Edad Moderna, Madrid: Siruela, 2015.

August STRINDBERG (1887), Crímenes y Crímenes – El padre (trad. Jesús Pardo), Madrid:Editorial Funambulista, 2018.

Iván TURGUENEV (1862), Padres e hijos (trad. Bela Martinova), Madrid: Cátedra, 2004.

  1. Bradford WILCOX, Soft Patriarchs, New Men: How Christianity Shapes Fathers and Husbands, Chicago: University of Chicago Press, 2004.

Links vídeo:

(trailer Collectif Deux temps trois mouvements, Et des poussières…, 2012)

(Diaporama Naïf Production, Je suis fait du bruit des autres, 2014)

(Documental Naïf Production, Je suis fait du bruit des autres)

(trailer Naïf Production, La mécanique des ombres, 2016)

(Extracto de trabajo Naïf Production, Des gens qui dansent, 2018)

(Entrevista Sylvain Bouillet sobre Des gestes blancs), Mayo 2020.

https://naif-production.fr/la-chair-a-ses-raisons/ (Trailer Mathieu Desseigne-Ravel, La chair a ses raisons, 2018)

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